Urkupiña reúne a miles de peregrinos y clama por paz, unidad y reconciliación para Bolivia

Quillacollo se convierte en epicentro de la fe católica con miles de devotos que llegaron desde diferentes regiones de Bolivia y del exterior para rendir homenaje a la Virgen de Urkupiña. Durante la homilía central, el mensaje estuvo marcado por un llamado a la paz, la unidad, la reconciliación y la integración de los bolivianos.
QUILLACOLLO.— Con profunda devoción y esperanza, miles de peregrinos se congregaron en Quillacollo para participar de los actos religiosos en homenaje a la Virgen de Urkupiña, una de las celebraciones de mayor importancia de la fe católica en Bolivia.
La multitud de feligreses llegó desde distintos departamentos del país y también desde el exterior. Entre los visitantes destacó la presencia de devotos provenientes de Salta, Argentina, quienes se sumaron a esta tradicional expresión de fe y espiritualidad.
Durante la homilía, el mensaje religioso puso especial énfasis en la necesidad de recuperar la unidad entre los bolivianos y dejar atrás la confrontación, el odio y las divisiones que afectan al país.
En ese contexto, autoridades católicas destacaron el significado de la celebración y señalaron que la Virgen de Urkupiña debe convertirse en un símbolo de integración nacional e internacional, capaz de unir a los pueblos mediante la fe, la esperanza y la fraternidad.
Reyes Villa pide paz y reconciliación
Entre las personalidades presentes estuvo el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, quien participó de los actos religiosos y expresó su confianza en que la Virgen de Urkupiña ilumine a Bolivia para superar la actual situación de crisis.
Reyes Villa pidió a la Mamita de Urkupiña paz, unidad y reconciliación, además de prosperidad para las familias bolivianas.
La presencia del alcalde fue recibida con muestras de afecto por numerosos feligreses, quienes destacaron su participación en esta celebración religiosa.
Banderas blancas como símbolo de paz
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue cuando los devotos hicieron flamear banderitas blancas, convirtiendo el espacio de celebración en un mensaje colectivo de paz y esperanza.
El color blanco simbolizó el anhelo de los peregrinos de que Bolivia pueda recuperar la tranquilidad, superar las diferencias políticas y sociales y avanzar hacia un futuro de mayor unidad y prosperidad.
La celebración volvió a demostrar que la fe religiosa continúa siendo un importante punto de encuentro para miles de familias bolivianas.
Presencia de líderes políticos
La jornada religiosa también contó con la presencia del expresidente y líder político Jorge “Tuto” Quiroga, además de senadores, diputados y otras autoridades que llegaron hasta Quillacollo para participar de los actos de veneración a la Virgen.
Más allá de las diferencias políticas, la celebración permitió observar a representantes de distintos sectores unidos en torno a una misma expresión de fe.
La Mamita de Urkupiña, símbolo de esperanza
La multitudinaria celebración dejó un mensaje central: la Virgen de Urkupiña es vista por sus devotos como un símbolo de esperanza, integración y reconciliación.
Miles de peregrinos retornaron a sus hogares llevando consigo la esperanza de que sus pedidos sean escuchados y que la bendición de la Mamita de Urkupiña acompañe a sus familias.
En Quillacollo, la fe volvió a congregar a bolivianos y visitantes extranjeros en una jornada marcada por la espiritualidad, las banderas blancas y un pedido común: que Bolivia encuentre el camino de la paz, la unidad y la prosperidad. BOLIVIAPRENSA — Cochabamba




