POLICIAL

QUILLACOLLO: LA «LEY SECA» SIRVIÓ PARA DARLE «SECO». DESORGANIZACION EN LA FIESTA RELIGIOSA

Mientras el alcalde de Quillacollo, Luis Santa Cruz bailaba, en los diversos actos culturales – religiosos se observaba desorden total en la organización de uno de los acontecimientos más importantes de Bolivia.

No solo el alcalde Santa Cruz bailaba y demostraba derroche de alegría, el director de Cultural hermano de un concejal, se presentaba en estado de ebriedad en la entrada folclórica donde hubo muchas irregularidades y un desorden en la organización de la fiesta.

El politólogo Gunnar Flores en una columna que publico en sitio de Facebook afirma: La famosa ley seca para la fiesta de Urkupiña terminó siendo la ley del «seco, seco». Esto por ausencia de autoridad, falta de planificación, falta de previsibilidad, falta de idea, falta de coordinación y sobre todo por falta de autoridad eficiente.

El papel todo aguanta, pero la realidad es distinta; las autoridades nunca entendieron que no hay fiesta sin alcohol (al menos en Bolivia), incluso ellos son los primeros en consumir bebidas espirituosas en pleno palco, y no es que justifique el consumo de alcohol, sino que para emitir una norma primero hay que entender la realidad que queremos regular.

Segundo, hay que tener los mecanismos y recursos humanos, económicos, tecnológicos y legales para hacer cumplir una norma.

Y tercero hay que tener «los pantalones bien puestos», o sea principio de autoridad para y contra todos/as. Para pelear contra el sistema hay que tener cuerpo y no ser un «liwi liwi».

No creo que sea el alcalde Luis Santa Cruz Torrico quien este fallando, o por lo menos quiero pensar que no es así, sino sus pésimos funcionarios y ese entorno íntimo que le informan mal las cosas o que le hacen subir a las nubes al burgomaestre para tener vía libre a hacer sus negociados o buscar beneficio propio.

Y con ese análisis también se puede resumir los 100 días de gestión municipal, no hay decisión ni autoridad por parte del alcalde, continúa con gran parte de  funcionarios «vagos, pícaros y burócratas que heredó de la anterior gestión, con esa gente no avanzará usted y mucho menos Quillacollo.

La ineficiencia, burocracia, improvisación, irregularidades y sobre todo la ausencia de planificación real y estratégica han caracterizado estos 100 días.

URKUPIÑA EL REFLEJO DE SU GESTIÓN

Entre las falencias que se observó ayer, muy aparte de que gran parte de la gente le dio «seco» con la ley seca a falta de control, cabe mencionar de tramos del recorrido sin iluminación adecuada, peor aún en el palco donde dejaron sin energía eléctrica a los medios de comunicación que transmitían la entrada folclórica, pese a que los técnicos de cada canal le pidieron a sus funcionarios que prevean la provisión de energía eléctrica.

El caos que se generó con el asentamiento desordenado de comerciantes, causando caos vehicular y peatonal, porque no hay ni por donde caminar.

Caos vehicular por la falta de planificación vial para los días de fiesta, de la inseguridad ni hablar.

Permitieron que armen graderías improvisadas y defectuosas poniendo en riesgo la vida de los turistas y peregrinos, incluso dejaron talar árboles a pasos del palco oficial.

A esta lista de falencias y ausencias por Urkupiña, ¿qué podrían agregar ustedes?

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