Vecinos y Policía denuncian inseguridad, daño ambiental y cobros excesivos por graderías en la Festividad de Urkupiña

QUILLACOLLO, BOLIVIA – A escasos días de la celebración de la Entrada Folklórica en honor a la Virgen de Urkupiña este 14 de agosto, vecinos de Quillacollo y efectivos de la Policía Boliviana han expresado su profundo malestar e indignación ante la tala de árboles, el destrozo de aceras y la instalación de graderías improvisadas a lo largo del recorrido.
Las estructuras metálicas y de madera, montadas sin cumplir los estándares básicos de seguridad técnica, representan un riesgo eminente para la física e integridad de los miles de feligreses y visitantes que acudirán al evento.
El concejal Ing. Vladimir Vargas señaló que, en el marco de la normativa vigente que regula las actividades vinculadas a la festividad de Urcupiña, deben adoptarse medidas de prevención y control para garantizar la seguridad de la población y la protección de los espacios públicos.
Vargas sostuvo que, entre las disposiciones establecidas, existe una responsabilidad directa de quienes instalan las graderías y estructuras destinadas al público, quienes deben precautelar y resguardar el espacio público durante la festividad.
Asimismo, remarcó que estas instalaciones deben cumplir con las condiciones de seguridad necesarias a lo largo de todo el recorrido, evitando destruir o deteriorar áreas públicas, plantas y otros elementos del entorno.
El concejal también manifestó su preocupación por situaciones que puedan presentarse durante la festividad y pidió que, cuando corresponda, se apliquen sanciones de manera inmediata por parte del Ejecutivo Municipal.
“La normativa debe cumplirse y quienes instalan las graderías tienen la responsabilidad de precautelar y resguardar el espacio público, evitando cualquier daño o deterioro durante el recorrido. Si existen infracciones, estas deben ser sancionadas de manera inmediata por el Ejecutivo Municipal”, afirmó Vargas.
Finalmente, el legislador municipal destacó la importancia de que las autoridades, organizadores y responsables de las instalaciones trabajen de manera coordinada para garantizar una festividad segura, ordenada y respetuosa del patrimonio y los espacios públicos de Quillacollo.
La Policía advirtió que la falta de rigurosidad en los controles y el armado deficiente de las graderías pueden derivar en colapsos y accidentes graves durante la festividad.
Por su parte, los vecinos del municipio denunciaron el daño irreparable al ornato público y al medio ambiente. «No es posible destruir árboles ni destrozar las aceras que son de todos los ciudadanos para beneficiar a unos cuantos», señalaron representantes vecinales, criticando la falta de fiscalización e intervención oportuna por parte del Gobierno Autónomo Municipal de Quillacollo.
A las observaciones técnicas y ambientales se suma la especulación económica. Los propietarios y armadores de las graderías pretenden cobrar entre 100, 150 y hasta 200 bolivianos por un asiento, montos considerados arbitrarios y perjudiciales para la economía de la población y de los devotos que asisten al evento religioso y cultural.
Pese a que la Alcaldía Municipal de Quillacollo autorizó la ocupación de estos espacios con fines lucrativos, sectores sociales y autoridades de seguridad exigen una inspección técnica de emergencia, la sanción a los responsables del daño al bien público y la regularización inmediata de las tarifas para garantizar la seguridad de la ciudadanía.




