SACAMBAYA: El evismo estranguló el corredor Cochabamba-La Paz para frenar a Manfred

El camino a La Paz via Sacambaya, fue secuestrada: El costo político que pagó Cochabamba por el revanchismo del MAS. El evismo frena el desarrollo de Cochabamba por temor al «Constructor»: La historia detrás del bloqueo judicial a la ruta Vinto-Sacambaya, según analistas politicos.
La historia del desarrollo de Cochabamba no solo se escribe con las obras que transformaron su fisonomía urbana y provincial, sino también con los proyectos de envergadura nacional que fueron sistemáticamente frenados por el cálculo político y el revanchismo.
Entre estas grandes deudas históricas con la región resalta el proyecto vial Cochabamba – Vinto – Sacambaya – La Paz, una megaobra de integración nacional concebida para quebrar el aislamiento y ofrecer una ruta alternativa y más rápida hacia la sede de gobierno.
Hoy, a la distancia de los años, queda en evidencia cómo la manipulación judicial de la pasada década fue utilizada como un freno de mano para el progreso cochabambino.
Cuando Manfred Reyes Villa ejerció las funciones de prefecto del departamento, la visión metropolitana y de conectividad se plasmó en el inicio de los estudios técnicos para consolidar este corredor interdepartamental.
La primera piedra angular y el desafío técnico principal de esta ruta era la construcción del crucial Puente Sacambaya.
Sin embargo, lo que debió ser una causa común de la bancada regional y de los administradores de la llamada «Nave del Estado» controlada por Evo Morales y el ala radical del Movimiento al Socialismo (MAS), se convirtió en el escenario de una feroz persecución política.
JUICIOS FABRICADOS CONTRA LA CONSTRUCCIÓN
La receta aplicada contra la gestión de Reyes Villa como prefecto es hoy un secreto a voces ampliamente documentado por organismos internacionales: la judicialización de la política o lawfare.
Mediante juicios fabricados, imputaciones sin sustento técnico real y una evidente manipulación del aparato de justicia, los sectores «evistas» buscaron de manera sistemática asfixiar la gestión del entonces prefecto.
Bajo acusaciones de supuestas irregularidades en el cambio de diseño o en los contratos de la ruta Vinto-Sacambaya, la maquinaria estatal intentó forzar el encarcelamiento de la autoridad y dañar de forma irreversible su imagen pública.
El trasfondo real, no obstante, era puramente político: restarle legitimidad a un líder que se perfilaba como el «hombre constructor» frente a un modelo gubernamental centralista que no toleraba que los liderazgos regionales brillaran con luz propia a base de obras de infraestructura.
Esta asfixia judicial no solo afectó a las personas, sino que castigó de forma directa a los cochabambinos.
Al paralizar el proyecto y judicializar la construcción del puente Sacambaya, se postergó por casi dos décadas una vía que habría dinamizado la economía, reducido costos de transporte para los productores vallunos y garantizado una salida expedita hacia el occidente del país.
EL VEREDICTO DEL TIEMPO Y EL RETORNO AL DESARROLLO
A pesar del embrollo político y judicial que obligó a buscar el amparo y la revisión de instancias internacionales para demostrar la falta de debido proceso, el tiempo parece estar acomodando las piezas en su lugar.
Tras años de postergación y estrangulamiento de los proyectos de la región, la necesidad técnica y económica de la vía Cochabamba-La Paz por Sacambaya sigue tan vigente como el primer día, validando la visión original de la obra.
El contraste histórico es claro: mientras algunos basaron su hegemonía política en el control judicial y el bloqueo de iniciativas que no nacían de sus filas, la gestión que impulsó Sacambaya es recordada por su vocación planificadora y constructora.
Hoy, el debate sobre la necesidad de reactivar e implementar finalmente este corredor interdepartamental demuestra que las obras de impacto nacional superan a los caudillismos y que, tarde o temprano, la postergación de Cochabamba debe llegar a su fin en beneficio del verdadero desarrollo nacional.




