Quillacollo nuevamente en crisis política: denuncian la “rotación permanente” de autoridades municipales

Quillacollo vuelve a estar en el centro del debate público tras la reaparición de denuncias contra el actual alcalde, Héctor Cartagena Chacón, quien en gestiones anteriores fue sometido a procesos judiciales por presuntos actos de corrupción que, según organizaciones sociales, nunca fueron plenamente esclarecidos.
La situación de Quillacollo refleja una crisis estructural que va más allá de nombres y gestiones.
La población demanda claridad, justicia y estabilidad, condiciones fundamentales para que el municipio deje de ser escenario de disputas internas y vuelva a enfocarse en su desarrollo y bienestar colectivo.
Diversos sectores recuerdan que, durante aquellos procesos, Cartagena se declaró “perseguido político” y mantuvo un perfil mediático orientado a presentarse como víctima de una supuesta acusación injusta. Sin embargo, dirigentes de organizaciones vecinales afirman que en ese periodo el entonces funcionario habría evadido responsabilidades judiciales, lo que hoy reaviva dudas sobre su conducta y su retorno al poder municipal.
Organizaciones sociales exigen investigar los casos pendientes: En los últimos días, agrupaciones vecinales, comités cívicos y actores políticos de Quillacollo han impulsado una revisión completa de los procesos de corrupción que involucraron a Cartagena, asegurando que la población tiene derecho a conocer si existieron o no irregularidades en anteriores gestiones.
Estos sectores afirman que la falta de claridad en los casos judiciales y la ausencia de resultados concretos han debilitado la confianza ciudadana en la administración local.
“En Quillacollo se cambian alcaldes como calcetines”: La crisis política que atraviesa el municipio no es nueva. En los últimos años, Quillacollo ha sido uno de los municipios más inestables del país, con una sucesión acelerada de alcaldes, renuncias forzadas, suspensiones, detenciones preventivas y enfrentamientos internos.
Para muchos líderes barriales, esta realidad ha generado la sensación de que en el municipio “los alcaldes se cambian como calcetines”, lo que demuestra la profunda fragilidad institucional y la continua disputa de grupos de poder por el control del gobierno local.
La ciudadanía expresa cansancio ante este ciclo permanente de cambios y conflictos, que ha frenado proyectos de desarrollo, ha afectado la planificación municipal y ha generado desconfianza generalizada hacia las autoridades.



