Bolivia se encamina a las elecciones regionales con expectativa por la promesa de redistribución de recursos

El 22 de marzo, los bolivianos elegirán a más de 5.000 autoridades regionales, entre ellos alcaldes y gobernadores. Uno de los ejes de la campaña del presidente Paz fue la descentralización de recursos con un modelo “50-50” que hoy genera expectativa
Dentro de tres semanas, los bolivianos elegirán a más de 5.000 autoridades locales —entre gobernadores, alcaldes, asambleístas, concejales y otras funciones públicas—, en un proceso que logró un récord histórico de candidatos inscritos: hay más de 34.000 postulantes en todo el país.
Estas elecciones autonómicas son las primeras desde la implosión del Movimiento Al Socialismo (MAS) que gobernó durante los últimos 20 años.
Para el analista y consultor en comunicación política, Carlos Saavedra, el “derrumbe de esa hegemonía” marca un escenario fragmentado, con multiplicidad de candidaturas y sin proyectos políticos de perspectiva nacional.
“Antes en las regiones había la postura oficialista masista contra la antimasista, y eso definía el escenario político local”, explica Saavedra. “Ahora hay una absoluta dispersión y caos electoral sin un orden político y con más liderazgos locales”, subraya.
Además de la dispersión y la sobredosis de candidaturas, esta elección está caracterizada por la expectativa autonómica de las regiones. Durante la campaña electoral, el presidente Rodrigo Paz planteó como uno de los ejes de su gobierno un modelo de redistribución de recursos bajo un concepto “50/50” que, aunque no se explicó técnicamente de manera pública, supondría una mayor descentralización administrativa y financiera.
El modelo autonómico se aplica en Bolivia desde 2009 después de una larga lucha regional encabezada por Santa Cruz, la región más próspera del país.
Sin embargo, algunos analistas sostienen que este modelo nunca terminó de implementarse por falta de recursos y ajustes normativos. Saavedra sostiene que la visión del MAS siempre fue “centralista” y de “concentración del poder”. “Hubo transferencia de competencias, pero no hubo transferencia de plata”, señala el experto.
Con ese antecedente y la promesa de Paz de descentralizar los recursos públicos, uno de los principales desafíos políticos del Gobierno es lograr acuerdos territoriales y materializar su propuesta.
El poder local en Bolivia en las últimas décadas ha sido un contrapeso al nacional. Las plazas más disputadas son las que integran el denominado “eje central”: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, que concentran tanto recursos como población.
En Santa Cruz, los candidatos que disputan con mayor ventaja la Gobernación según las encuestas son el exlíder cívico y actual gobernador Luis Fernando Camacho y el emprendedor tech y excandidato a vicepresidente Juan Pablo Velasco.
La definición de esta votación tiene implicancias importantes por el peso demográfico, político y económico de Santa Cruz, pero también por la relación de los principales candidatos con el Gobierno: Camacho postula en alianza con el presidente Paz; mientras que Velasco fue candidato con Jorge Quiroga, líder de la oposición a nivel nacional.
Otro cargo relevante en el contexto político actual es el de la gobernación de Cochabamba, donde se perfila como ganador uno de los sucesores políticos del expresidente Evo Morales: el dirigente cocalero Leonardo Loza. Después de haber desaparecido de la escena pública durante 46 días por una enfermedad viral, el exmandatario apareció en un mitin para darle su respaldo a quien ha sido uno de sus colaboradores más leales y ha asumido el rol de vocero del evismo en los últimos años.
“El verdadero candidato ahí es Evo; es su imagen y su habilidad política las que están en juego en esta elección”, sostiene Saavedra y afirma que la fuerza del evismo se va a canalizar en la figura de Loza, porque, aunque tiene otros candidatos para otras instancias, “ninguna es tan preponderante y significativa como la de Loza”.
El Gobierno también es un actor transversal en esta contienda electoral. Tras llegar al Gobierno, Rodrigo Paz articuló una alianza de partidos regionales y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que resucitó después de más de dos décadas sin personería jurídica y que pertenece a su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993).
Esta alianza, denominada Patria, ha inscrito candidatos en algunas plazas regionales, pero ninguno consigue imponerse en las encuestas con números que entusiasmen.
Algunos analistas creen que el haberse involucrado en la campaña electoral es un error estratégico y que puede significar un revés para el gobierno.
“El presidente arriesga su legitimidad en una contienda innecesaria, debilitando la transición democrática y confirmando que prefirió lanzarse en una aventura electoral antes que la unidad del país”, manifestó la diputada y analista política Cecilia Solís en un análisis sobre las elecciones autonómicas.
Ciertamente, en algunos espacios, la elección regional podría significar una muestra de aprobación o rechazo al naciente gobierno y sus aliados. Pero la votación está abierta en casi todas las instancias y las encuestas muestran, ante todo, un alto nivel de indecisión sobre los liderazgos locales.



